Salvar una vida
Costa Condordia, viernes 13 de enero. El buque italiano ha comenzado a hundirse y en esas horas, dramáticas y hasta confusas, surge lo peor y lo mejor del alma humana. Los pasajeros tratan de ponerse a salvo y lo hace también Giuseppe Girolamo, treinta años ya cumplidos, percusionista del grupo musical que tocaba hasta hace unos minutos en uno de los restoranes del buque. El músico que lleva su salvavida toma asiento en una de las lanchas de salvataje, pero su atención es atraída por la presencia de un chiquito que, quién sabe cómo, ha quedado abandonado... ¿Habrá dudado? ¿Habrá tenido miedo? El hecho es que Giuseppe salió de la lancha para dejar su lugar a ese chiquito.
Desde ese momento no se supo más nada del joven. Parientes y amigos lo buscan; han publicado su foto y media Italia espera con ellos que reaparezca. Pero no hay dudas que el lugar que dejó Giuseppe sobre esa lancha lo ha ocupado en el corazón de muchos, también de los que ni lo conocían. Dice el Talmud que "Quien salva una vida salva el mundo entero". Gracias Giuseppe, nos has salvado a todos.





Gracias por el artículo, sobre todo por recordarnos que dar la vida por otro vale la pena.
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