Dos brillantes homenajes al cine mudo
El artista
Película francesa, muda y en blanco y negro. Este homenaje al cine de los años ’20 trata de un simpático y seductor galán que, siempre acompañado por su fiel perro, fracasa con la crisis de 1929 y la aparición del cine sonoro. Mientras que una simpática joven (de origen argentino), apenas entrevista en un fugaz encuentro y luego en el estudio de filmación, se convierte en una gran estrella de la pantalla: canta y baila con gracia contagiosa.
A pesar de todo, se quieren. Ella no se resigna… y recibirá el premio de la perseverancia.
Francia; Dir.: Michel Hazanavicius; Ints.: Jean Dujardin y Bérénice Bejo; duración: 98 minutos; ATP.
La invención de Hugo Cabret
Ésta (sonora, en colores y en 3D) está filmada por el norteamericano Martin Scorsese y es un cálido homenaje a George Méliés (1861-1938), actor, ilusionista y uno de los grandes pineros de la cinematografía.
Es un chico huérfano y genial (Hugo) el que da con él, cuando el artista había caído en el olvido y la tristeza. El escenario es la estación de trenes de Montparnasse en París, desde donde se ve a la torre Eiffel dominar la ciudad. Hugo, escondido entre los relojes de la estación, está reparando un misterioso autómata que su padre había encontrado abandonado en un museo. Gracias a él, y a través de varias aventuras, llegará hasta Méliés (maravillosa interpretación de Ben Kingsley). Revivirán las fantasías y el surrealismo de las obras que se salvaron milagrosamente de desaparecer después de la Gran Guerra.
Estados Unidos; Dir.: Martin Scorsese; Ints: Asa Butterfield, Chloë Grace Moretz, Sacha Baron Cohen y Ben Kingsley; duración: 126 minutos; ATP.





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