Herzog y el arte de la prehistoria
Acaba de estrenarse la última realización del talentoso cineasta alemán Werner Herzog, el recordado autor de obras emblemáticas como Fitzcarraldo o Aguirre, la ira de Dios. Se trata de un originalísimo documental, género que Herzog conoce muy bien, que muestra la cueva Chauvet Pont-d’Arc, en el sur de Francia, recién descubierta en 1994 y nunca antes filmada dadas las medidas especiales de defensa de ese raro y extraordinario patrimonio científico y cultural. Todo surgió como un pedido de History Channel y el gobierno francés le permitió a Herzog algunas horas de filmación, con muchas restricciones para no dañar ese extraordinario “museo”, de lejos el más antiguo conocido.
En esta profunda cueva, que gracias a un antiquísimo derrumbe quedó sellada y preservada desde la prehistoria, hace más de 30.000 años sus habitantes pintaron magníficas figuras de animales (caballos, leones, rinocerontes, osos y algún mamut).
Herzog, que relata en inglés los descubrimientos, entrevista también a expertos en diferentes disciplinas. Se advierte la emoción profunda del realizador de esta obra en 3D, donde afloran sus observaciones y reflexiones sobre el misterio del hombre, el sentido del arte, la religión y la naturaleza.
El espectador oye el silencio de los milenios, se asoma estupefacto a la noche de los tiempos, trata de intuir qué podían pensar y sentir los hombres y las mujeres de la prehistoria, queda anonadado por la distancia sideral que nos separa de aquellos tiempos.





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