"Me enorgullece ser Puma"
Fessia formó parte del combinado Pampas XV, que salió campeón en Sudáfrica por la Vodacom Cup; además, fue uno de los Pumas que participó en el Mundial 2011 en Nueva Zelanda. Con una convocatoria fuera de lo común, ya que al momento de ser publicada la lista oficial, previo al Mundial, el tercera línea quedó afuera del plantel, y muchos clubes de su Córdoba natal, e incluso de otras provincias, salieron a mostrar su apoyo y desacuerdo con el entrenador por haberlo desafectado. Finalmente, al lesionarse uno de sus compañeros, Santiago Phelan lo citó y viajó hacia el otro lado del mundo para sumarse al plantel.
Por otro lado, su club de toda la vida, Córdoba Athletic, festejó el campeonato local “Copa Citi, 80 Aniversario”, equipo en el que es y se siente parte, a pesar de casi no haber participado el año pasado.
Se podría decir que el único gusto agridulce de su año deportivo fue la desazón de no poder cumplir su objetivo de jugar en el equipo británico London Wasps, luego de ciertos infortunios que él mismo nos detalla.
Todo eso y mucho más, es de lo que este gran Puma de 30 años, Genaro Fessia, dialogó con Ciudad Nueva.
Después del Mundial en Nueva Zelanda, de la polémica en Córdoba por la lista y la gente que salió a apoyarte, los éxitos deportivos de los que fuiste parte, ¿cuál es tu balance de 2011?
Terminó bien en términos generales. En cuanto al Mundial, se complicó a lo último con la exclusión del plantel mundialista que era mi objetivo máximo. Después por la lesión de un compañero terminé yendo. Pero fue muy lindo el apoyo, no sólo de Córdoba, sino también de gente que ni me conoce de otras provincias. Creo que eso fue un plus a la convocatoria al Mundial. Además arranqué el año muy bien, con la Vodacom Cup. También salió campeón mi club, que aunque no jugué ningún partido, me siento parte de eso. Terminé el 2011 muy bien, muy completo, con todas las metas del año cumplidas.
Si bien no fue tu primera vez con la camiseta de los Pumas, ¿cómo fue tu experiencia en el Mundial? Por otro lado, ¿sentiste algo de lo previo –de estar afuera- durante esos días?
No, para nada. Cuando me llamaron para el plantel mundialista, directamente los chicos no me hicieron sentir que había quedado afuera de la lista original. Me ayudaron a que fuera como si nunca me hubiera ido, desde el primer momento. En el Mundial en sí, si bien ya jugué con los Pumas previamente varias veces, fue algo nuevo y distinto. Cuando entré contra Rumania, que fue mi debut mundialista, estaba más nervioso que la primera vez que había jugado con los Pumas. Era algo que había soñado desde siempre, me sentí como un niño de nuevo.
¿Qué significó marcar un try contra Rumania?
En el try los nervios me jugaron en contra. El cuerpo lo sentía duro, sentía que no me podía mover, que no podía correr. Es parte de esa sensación de ansiedad que tenía, que me jugó en contra. Pero por suerte llegó, salió. En el momento de apoyar la pelota, sentí una relajación muy intensa. Fue una sensación medio rara, pero fue un relax muy lindo que sentí.
Tanto fuera como dentro de la cancha, ¿sentís que el Seleccionado Nacional sea un equipo, un cuerpo? ¿Se siente alguna diferencia entre los nuevos Pumas y los más experimentados?
No, nunca. Eso es lo bueno que tienen los Pumas. A vos te llaman y no importa si hace 12 años que estás o si es tu primera gira, todos se encargan de hacerte sentir bien, de ponerte al día rápido y de incluirte en el grupo. Ésa es, por ahí, la mística que tienen los Pumas, que es cierta. Es un grupo muy unido, todos sabemos que los que están ahí es porque se han esforzado y se merecen estar ahí. Y sabemos que si el grupo no está unido, los de afuera nos matan.
¿Alguna vez sentiste que tuvieras que remar en contra de la corriente en el ambiente del rugby o en el contexto no es difícil responder a tus propias convicciones?
No, es muy abierta la mentalidad de la gente del rugby. Es más, me sorprende, sobre todo en Los Pumas. Por ejemplo, en el Mundial, cada seleccionado tenía un pastor designado, de Nueva Zelanda, y él espiritualmente te acompañaba en lo que necesitabas. Además, había un grupo de los que íbamos a misa y este pastor, previamente, hablaba con el sacerdote y nos recibían muy bien, es más, hacían una parte de la misa en castellano. Realmente me sorprendió mucho. Y en el plantel, si bien no todos los chicos son practicantes, siempre apoyaban al grupo de los que sí. Por ahí, incluso, había muchos que, sin ser practicantes, iban a misa los días previos al partido, para acompañar y para estar con el equipo. Eso realmente fue muy lindo, muy bueno.
¿Cómo fue este comienzo de año? ¿Cuáles son tus expectativas para este 2012 en cuanto a los Pumas, los Pampas y en tu Club? ¿Tenés pensado jugar en algún otro club en el exterior?
Desde el primero de enero que estamos entrenando. Es una pretemporada muy dura, nos estamos preparando para un año largo e intenso a nivel Seleccionado porque tenemos ahora la Vodacom Cup (NdR: se jugará entre el 10 de marzo y el 21 de mayo en Sudáfrica), 12 partidos con los Pumas, de los cuales 6 son del 4 Naciones. Es el primer año que vamos a jugarlo, va a ser un torneo extremadamente duro en lo físico. Y con respecto al Club, en realidad, mientras menos juegue con el Club, mejor para mí, porque significaría que fui convocado para muchos Seleccionados y es a lo que apunto este año. No es que quiera dejar de lado el Club, pero mis objetivos son otros. Finalmente, con respecto a jugar en el exterior, es una búsqueda constante de mi parte, es mi materia pendiente, realmente lo quiero hacer.
Mencionaste el hecho de que Argentina juega por primera vez el Rugby Championship 4 Naciones, que sin dudas será un antes y un después para la historia del rugby nacional. ¿Qué opinás de la participación de Argentina en el torneo?
Es un paso importantísimo para el rugby nacional, pero todos sabemos que va a costar. No podemos exigir resultados los primeros años, porque es un rugby al que nos tenemos que acostumbrar a jugar. Necesitamos ampliar mucho la base de jugadores disponibles para ese Torneo. Hay que ver cómo van a negociar los chicos que están en Europa, porque ya se está viendo que se complica un poco para algunos. Pero, como hablamos mucho entre nosotros, somos la generación que está siendo "sacrificada", por decirlo de alguna forma, en post del progreso del rugby argentino. "Generación Sacrificada" porque son muchos cambios, muchos años de prueba que se inician, entonces, los jugadores involucrados, los primeros años, son los que se ven más afectados y tienen que realizar mayores esfuerzos.
Por otro lado, hace pocos días la Unión Argentina de Rugby publicó la lista de 10 jugadores contratados profesionalmente como parte del Plan de Alto Rendimiento y vos sos uno de ellos. ¿Qué significa para vos conformar ese elenco de deportistas?
La verdad que ser parte de esta lista inicial de jugadores contratados por la UAR me pone muy contento y me enorgullece. Somos los primeros en este largo camino que tiene el rugby argentino de profesionalización y siempre ser parte del cambio y tratar de ayudar a que nuestro deporte progrese es muy bueno.
¿Qué ocurrió exactamente con el equipo de London Wasps el año pasado?
Me convocaron, fui al club y tuve una reunión con los entrenadores. Ellos querían que firmara, pero antes querían ver cómo estaba físicamente, porque el último partido que había jugado, oficialmente, había sido hacía cuatro meses. Ese sábado jugué un amistoso contra el Benetton Treviso de Italia, era el último partido de la pretemporada. Ahí ya me habían dicho que el partido de la semana siguiente lo iba a jugar, ya por la Premiership, que es el torneo de allá. El domingo me llamaron de Buenos Aires para unirme al plantel de Los Pumas. Antes hablé con la gente de Wasps y ellos me dijeron que no había problemas, que fuera al Mundial y luego me unía. Volví a la Argentina a juntarme con el plantel, confiado de volver a Inglaterra a la vuelta. Mientras estaba en Nueva Zelanda, el club quebró, renunció el CEO, también uno de los entrenadores, y empezó la debacle. Como yo había estado tan poco tiempo, no había llegado a firmar nada. Entonces me dijeron que no tenían plata para contratarme, por lo que no se dio.
Después de tu experiencia en 2007 en Inglaterra jugando para los Sale Sharks, ¿te gustaría volver a jugar en un club en el exterior?
Sí, totalmente. Me da muchas ganas, porque cuando estuve con el Sale no jugué mucho y me quedó esa espina clavada, ya que no tuve mucha participación en el equipo. Por eso, sobre todo, quiero volver para jugar y demostrar que puedo estar a ese nivel.
¿Qué diferencias encontrás entre jugar para tu Club y jugar para el país?
Son cosas distintas. Jugar en el club es hacerlo con amigos, por diversión, por hobbie. En el club jugás más relajado, quizás. Los Pumas conllevan otro tipo de responsabilidad; estás representando un país. Además, personalmente, representás a tu club, a tu provincia. Te genera mayor compromiso y responsabilidad.
En tu opinión, ¿cuál es la gran diferencia entre el fútbol y el rugby, en este país?
Yo creo que en el fútbol, a veces, se rivaliza mucho al equipo contrario, sobre todo en las tribunas. En rugby, por suerte, no pasa eso. Hay un gran espíritu de camaradería en la cancha y en las tribunas, que no están divididas. Todos nos sentamos juntos y es muy difícil que se dé algún inconveniente. Creo que, en general, eso es algo lindo de nuestro deporte, que, incluso, se puede llegar a imitar.
Después del Mundial y pasar a ser un personaje más conocido en tu ciudad y en el país ¿Cómo vivís esta nueva etapa? ¿Sentís que cambiaron muchas cosas en tu rutina y en tu vida?
No, en mi rutina yo sigo siendo el mismo. Por más que sea un poquito más conocido, no tengo porqué cambiar. Pero me sorprendió mucho el hecho de, por ejemplo, estar tomando un café en un bar y que se acerce alguien y pida sacarse una foto, me felicite, que gente que ni conozco se pare en la calle y me salude. La verdad, está bueno ser reconocido por algo bueno. Saber que acá en Córdoba la gente siguió a los Pumas y me siguió a mí, sin conocerme, y que me reconozcan por el esfuerzo de haber llegado ahí, en lo personal, me enorgullece.
Sus respuestas permiten conocer mejor a este Puma. Todo parece tener coherencia en Genaro Fessia, cuyo corazón parece ser tan grande, según dicen sus allegados, como su formidable y portentoso físico de casi 1,90 metro. La humildad, transparencia y simpleza de este deportista parecen ser tan imitables como su talento, dedicación y habilidad.
Un deportista, atleta, jugador y persona que busca crecer y mejorar; aunque siempre manteniendo fijos sus valores, su identidad. Muestra cuánto se podría imitar del rugby nacional, sus Pumas y su hinchada. Un deporte que, sin soberbia, tiene muchos valores trasladables a todos los aspectos de la vida.





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