No en nombre de la democracia
Hay mucho olor a quemado en Siria y no sólo por el efecto de las bombas que estallan en varias ciudades, sino porque, además, no convence esta idea de que el régimen de Hafez el Hassad haya decidido llevar a cabo masacres indiscriminadas. Desde hace tiempo se señala la presencia de elementos infiltrados en algunas regiones del país que disparan sobre la gente a mansalva. La Liga Árabe acaba de cajonear un reporte de 166 observadores enviados a monitorear lo que allí acontece y cuyos informes no responden a lo que se esperaba que dijesen (1).
Extraño, ¿no? Justo en el momento en que los medios resaltan todo lo que se publica sobre la guerra civil en Siria, muy a menudo sin verificar el grado de confiabilidad de las fuentes. Y ¿qué dice el informe? Entre otras cosas que no hubo represión organizada y letal contra manifestantes pacíficos, y que se sospecha de algunas bandas por la muerte de cientos de civiles, con más de mil muertos entre el ejército sirio, con bombas en los colectivos, en los trenes, etc. Es el guion que vimos aplicar en Libia, cuando Francia, Reino Unido y Estados Unidos decidieron que había llegado la hora de deshacerse del incómodo e imprevisible Kadhafi.
Infiltraciones en el territorio hasta alimentar la guerra civil, apoyo mediático que ha transmitido una sola versión de los hechos, aplicación insólita de una resolución de las Naciones Unidas. Hoy en la conducción de Libia figuran elementos involucrados de Al Qaeda. Pero, ¿no era el enemigo declarado de Occidente? Es muy posible que en Siria acontezca algo parecido. Es el mayor aliado de Irán, y allí la mayoría sunnita está bajo el liderazgo de una secta con simpatías chiitas. Debilitar a Siria, significa debilitar a Irán y la creciente influencia chiita en el mundo islámico.
Es lo que prefiere la dinastía de Arabia Saudita y conviene al mundo Occidental que entra en estado de pánico cada vez que analiza la posibilidad de que el país persa pueda dotarse de armamento atómico. Con el consiguiente peligro de que ese material comience a difundirse a otros países.
Son dos por lo tanto las cuestiones de fondo: una es interna en la dinámica propia del mundo islámico, por un lado, y una cuestión relacionada con equilibrios geopolíticos por otro. Pero en ninguno de los dos casos se trata de la lucha por la democracia. Esto seguramente no.
(1) Report of Head of the Ligue of Arab States Observer Mission to Syria
for the period from 24 december 2011 to 18 january 2012.





Estimado lector, al respecto hemos publicado mucho, tanto en la revista como en nuestra web. El problema se ha complejizado bastante, porque otras potencias regionales o con vocación global intentan la misma expasión de su área de influencia. La planificación de sectores conservadores de los Estados Unidos de una hegemonía global se basaba hasta hace poco en el hecho de haber quedado la única superpotencia. Pero hoy nos encontramos con un duelo encubierto con China, Rusia al tiempo que otros países desarrollan roles más regionales, como Francia, Reino Unido e Irán (que sea amenazado en modo irraccional y arbitrario, no significa que el régimen de Teherán no tenga intención de exportar su revolución chiita en el mundo árabe). Eso conspira contra la seguridad internacional y no es de excluir que puedan estallar conflictos como antes en Líbano y ahora en Siria (que hay que considerar en un contexto distinto de la primavera árabe). Hay una responsabilidad común en el plano internacional de superar esta lógica. Y acaso la experiencia de nuestra region sudamericana libre de conflictos entre países podría ayudar mucho.
Alberto Barlocci
En un programa de Telesur que creo se llama "Dossier" pude ver la grabación de las declaraciones de un general norteamericano (de 4 o 5 estrellas y aparentemente muy conocido) hechas a los pocos días del 21 de setiembre de 2001. Este general denunciaba haber escuchado comentarios de Donald Ransfeld según los cuales el episodio de las torres gemelas les daba un excelente motivo para atacar a: Afganistan, Irak, Libia, Siria e Iran (en ese orden) de modo de asegurarse el petróleo de la zona. Eso lo ví después de lo de Afganistan e Irak, pero antes de lo de Libia. Como ahora se agita una supuesta guerra civil en Siria, las agencias de noticias mencionan mucho el peligro de armas atómicas en Irán, ya se acepta la "guerra preventiva y la "humanitaria" y no se necesita ni siquiera el apoyo diplomático de nadie para actuar invadiendo países, mucho me temo que las declaraciones del general ese sean reales. Lo lamentable es que quizá por pereza intelectual mucha gente de buena voluntad sigue pensando que el que habla de imperialismo es "zurdo"
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