Protestas en Bolivia

Una carta desde el corazón del conflicto


Esta es la experiencia de Fernanda, una estudiante de Ciencias Políticas, que participó de la vigilia en contra de la construcción de la carretera que atravesará el TIPNIS.Queridos amigos:
Son las 2:15 de la mañana. Acabo de llegar a casa después de permanecer por 5 horas aproximadamente en la vigilia que muchos movimientos sociales, ecológicos, feministas, estudiantiles, religiosos, etc. han organizado en las puertas de la Iglesia de San Francisco, en contra de la construcción de la carretera que atravesaría el TIPNIS.

Quienes conocen La Paz, sabrán que este lugar es un estratégico punto en el que se han convocado a los ampliados más emblemáticos de los últimos años. Octubre de 2003, gestó líderes e ideas en este lugar. “Encuentro de pobres” se dice, pues durante la colonia el río que pasaba justamente en frente de esta iglesia, era la división geográfica de los lugares que poblaban mestizos e indígenas. Precisamente por eso, el palacio de gobierno queda del otro lado. Hoy, ya sin río, la división sigue existiendo.

300 voces, aproximadamente, gritábamos al unísono una y otra vez: “TODOS SOMOS TIPNIS”. Entre medio, pequeños grupos improvisados de música trataban de transformar el aire de enojo, ira e impotencia para que la vigilia mantenga realmente su tono pacífico. Sin embargo, era imposible calmar a la multitud por lo que el micrófono empezó a correr y discursos de todo tipo fueron pronunciados.

Sea quien fuere que estaba a tu lado, comenzaba una conversación contigo: “Estoy muy decepcionado por lo que pasa – me decía un señor de unos 50 años – yo he votado por el Evo dos veces, pero ahora igualito voy a venir a marchar, se esta pasando de la raya”. Una chica española comentaba: “Yo no creo poder opinar mucho sobre tu gobierno, pero no entiendo por que violan derechos humanos”. Una vendedora de chicles y cigarros acotaba: “Señorita, el Evo nos ha mentido, estamos más pobres que antes”. También un profesor de la universidad opinaba: “Yo no estoy en contra del gobierno, pero estoy en contra de la carretera”. Un amigo del colegio “Mi lucha no es por los indígenas, es por los animales, a ellos ¿quién los defiende?”.  Una amiga cercana: “internacionalmente hay que movernos, toda la charla del vivir bien, se le va a venir encima”.

Muchos son los discursos que se manejan en este momento. Algunos piden que el presidente renuncie, otros  que no se construya la carretera, muchos quieren que se respete las TCOs (tierras comunitarias de origen), también están quienes denuncian al narcotráfico poniéndolo como elemento fundamental de propulsión para el inicio de la carretera.

Por otra parte son miles los que denuncian violaciones de derechos humanos en todo el proceso, los que están en contra de la manipulación a los indígenas de tierras bajas, los que creen que nos han vendido a las transnacionales . . . Todos están enojados, tristes, decepcionados con ganas de frenar esto de algún modo. Como siempre, la punta de lanza es un tema, en este caso el TIPNIS, pero el contenido de estos discursos se entretejen entre racismo, clasismo, regionalismo, género, etc.

Les escribo, no sólo para contarles mi experiencia, sino también para decirles que me duele profundamente el corazón por todo lo que esta pasando en el País, por las implicancias de estos actos y por lo que lamentablemente pasará. Pero también, y sobretodo, porque creo fundamental detenernos a ver nuestra realidad, a leerla personalmente y, como comunidad, debemos interpelarnos.

Hoy, mientras tantas imágenes quedaban grabadas en mi cabeza,  tantas palabras retumbaban en mi alma y veía tantas caras con sentimientos parecidos a los míos, decía confusamente dentro mío: “morir por la propia gente”.
No pretendo que todos ustedes vayan a marchar o duerman en la vigilia. Tampoco espero haber esparcido alguna postura política en estas líneas. Pero mi joven, inquieto y político corazón me grita la necesidad de proponer que cada uno de nosotros hagamos algo concreto por lo que pasa en el país.

Estemos o no de acuerdo con el pedido o las formas para detener la carretera, llevar café o algo caliente a la gente que duerme en la calle por la causa, donar dinero, medicinas o publicar contenidos relacionados en los sitios web, ya son un aporte importante.

A mí, rezar no me basta. Aunque no cuestiono la fuerza de la oración, siento que también con los músculos hay que hacer algo. Informarse adecuadamente, comparando fuentes y comentando los contenidos es un buen comienzo, tratando además de escuchar a otros, para matizar nuestras pasiones, (me lo digo a mí por primera). También, pasar la información es fundamental, y es una tarea que pocos logran hacer. Un católico desinformado que va por el mundo como una esponja, absorbiendo y asumiendo cosas que escucha en el trufi, es una cosa que me molesta mucho, INFORMÉMONOS.

Recemos, aportemos, leamos, comuniquemos, escribamos respecto a estos contenidos y las características que tienen, en nuestros departamentos, casas, espacios laborales. Cualquiera sea nuestra postura lo más importante es que NO SEAMOS INDIFERENTES. Creo realmente que estas cosas, grandes o chiquitas, lograrían de un modo muy concreto sembrar semillitas de fraternidad en medio de estas situaciones que parecen de desolación, desesperanza, odio, división…


Los abrazo entrañablemente con el corazón un poco apretado aún pero con la enorme dimensión de quien dijo “morir por la propia gente”.


Fernanda



 

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Mayo 2012
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