Desdibujada pero necesaria oposición
A un mes de las elecciones que muy probablemente confirmarán el contundente triunfo de Cristina Fernández de Kirchner en las primarias de agosto pasado, el perfil de la oposición política en nuestro país se encuentra cada vez más desdibujado. El sorpresivo cambio de un dirigente del Peronismo Federal como Felipe Solá, que se aproxima al oficialismo en la provincia de Buenos Aires, deja aún más debilitado ese frente opositor que nunca terminó de cuajar, sobre todo después del injustificable distanciamiento entre Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saá.
El gobernador de Santa Fe, el médico socialista Hermes Binner, parece encaminado a mostrar una fuerza progresista a nivel nacional capaz de atraer a no pocos electores. Por su parte, el radicalismo, donde varios dirigentes renunciaron a respaldar a Ricardo Alfonsín como candidato nacional, es sin embargo una fuerza política que puede tener su peso en el futuro Congreso Nacional.
El Frente Amplio Progresista, que presenta hoy su programa de gobierno en el teatro Gran Rex de Buenos Aires, los principales candidatos del radicalismo a la Legislatura nacional y el PRO de Macri se perfilan como las principales opciones de quienes no adhieren al kirchnerismo. En síntesis, una oposición tan desmembrada y frágil como necesaria para el control republicano.





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