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Santa Teresa de Lisieux (1873-1897) es un faro en la vida de un gran número de personas. Se hizo mundialmente célebre a partir de su \"Historia de un alma\", publicada un año después de su muerte. Esta carmelita, patrona mundial de las misiones, fue proclamada doctora de la Iglesia por Juan Pablo II, en 1997.

El pontificado de Pablo VI (1963-1978), uscesor de Juan XXII, es inseparable del Concilio Vaticano II, tanto en su desarrollo como en su inmediata aplicación, El papa Montini tomó el nombre  y el espíritu de san Pablo, apóstol de las gentes, viajero y predicador infatigable del Evangelio, escritor inspirado y prolífico, místico enamorado de Cristo. Según el cardenal Poupard, tres palabras resumen bien su programa: conciencia, renovación y diálogo de la Iglesia con el mundo.

Perseguidor de cristianos cautivado más tarde por el Resucitado, evangelizador infatigable, autor de cartas hermosas y difíciles, el «apóstol de los paganos» es menos conocido como maestro espiritual. Sin embargo, muchos pasajes de las cartas de san Pablo, hombre fronterizo entre la cultura judía y la griega, sirven de apoyo incomparable a la oración.

He nacido en Albania. Ahora soy una ciudadana de la India. También soy una monja católica. En mi trabajo pertenezco a todo el mundo, pero en mi corazón sólo pertenezco a Cristo.

La Madre Teresa de Calcuta (1910-1997) es la mujer más universalmente conocida y admirada de los últimos tiempos y el referente cristiano del siglo XX.

De ella dijo el papa Juan Pablo II: “Al recorrer incansablemente los caminos del mundo, la Madre Teresa ha marcado la historia de nuestro siglo: defendió con valentía la vida; sirvió a todos los seres humanos, promoviendo siempre el respeto de su dignidad; hizo que los ‘perdedores de la vida’ sintiesen la ternura de Dios, Padre amoroso de todas sus criaturas”.

Juan XXIII, el Papa del amor, de la unidad y de la paz, fue beatificado el 3 de septiembre de 2000. Quedará para la historia como el Papa que convocó el Concilio Vaticano II, el mayor evento de la Iglesia Católica del siglo XX. El autor nos introduce en la vida espiritual del papa Roncalli, y agrupa en quince grandes temas numerosos pasajes del Diario del alma, cartas e intervenciones públicas del Pontífice.

«El poner en luz y proponer humildemente por escrito lo que he aprendido de este gran papa es un modo de perpetuar su enseñanza. Y es también ayudar a orar, a ponerse en actitud de escucha y de diálogo con Dios, a ejemplo del difunto pontífice». Así se expresa el autor de este libro en su introducción.

La santidad es una llamada para todos, y todo puede ser un medio de santificación: cada condición personal, cada profesión o trabajo, cada vida; cada camino del mundo, como Emaús, puede llevarnos a un encuentro con Dios. Josemaría Escrivá fundó el Opus Dei siguiendo esta llamada, pero sobre todo la vivió en la vida de cada día, injertado en el Evangelio y a la luz de un continuo y espontáneo diálogo de amor con Dios. Un diálogo que se refleja en los escritos suyos seleccionados en este volumen, que nos invitan a un encuentro personal con Cristo.

Ignacio de Loyola(1491-1556), el fundador de los jesuitas, es un gran místico y uno de los grandes maestros espirituales de todos los tiempos. Su itinerario personal ha inspirado y ayudado a un gran número de cristianos de todos los tiempos. Por esta razón se ha convertido en la Iglesia en el maestro reconocido de los «retiros espirituales», gracias a los cuales se alimentan muchas personas. Este libro invita al lector a orar a partir de algunas intuiciones importantes en la vida espiritual y apostólica de san Ignacio.

Eusebio Enrique Ménard (1916-1987), o.f.m, ha fundado la familia espiritual y la Obra de los Santos Apóstoles en Montreal, en 1946. Gran predicador, el Padre Ménard atrajo a muchos jóvenes y adultos a seguir a Jesús.
En este libro, el autor nos invita a entrar en esta experiencia espiritual arraigada en la ternura y el amor divino abierto al mundo: ¡Humanizar y evangelizar!