Una espiritualidad para nuestro tiempo


En un diálogo familiar, Chiara Lubich fue respondiendo, en distintos momentos, a preguntas sobre el sufrimiento, a interrogantes sobre el sentido del dolor que se experimenta a diario, como también sobre la muerte, que siempre esconden una sutil inquietud en el alma del creyente. Una serie de consejos prácticos, de preciosas indicaciones que, como simples y claras señales de tránsito, sirven a quien se puso en marcha en este \"camino de amor\".

Cuando se nos pregunta sobre nuestra identidad –\"¿Quién eres?\"– comúnmente recurrimos a nuestro nombre, o especificamos también nuestra profesión, o damos un dato que nos caracterice. Ante esta misma pregunta, Chiara Lubich no duda en responder con lo que más íntimamente la define: \"Palabra de Dios\". O, más aún, con lo que representa su deseo más profundo: ser esa Palabra que Dios, desde la eternidad, pronunció en lo más recóndito de sí. Tal confidencia expresa la exigencia de toda una vida.

Recopilación de meditaciones sobre la figura de María, vista
como modelo del cristiano de hoy.

En este año dedicado a María –por Juan Pablo II–, el presente volumen recopila por primera vez algunos de los escritos y discursos más hermosos que Chiara Lubich le dedicó a la Virgen.

"Traigan a la memoria aquellos primeros días en los cuales, después de haber sido iluminados..." (Heb 10, 32).

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Este grito del Dios Crucificado le abre a Chiara Lubich un acceso particularmente intenso a su misterio. En el abismo del sufrimiento del Dios-hombre se ilumina y cobra sentido cada padecimiento del hombre. La unión profunda del Padre con el Hijo, en el Espíritu, revelada y ofrendada precisamente en ese grito, se convierte en modelo de unidad entre los hombres: una unidad deseada, buscada, en la obediencia a Dios que se revela Amor.

No es una cuestión menor que la vida terrenal de Jesús culmine en un lacerante grito: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. En esa pregunta se encuentran todos los dramas, las angustias y los interrogantes de todos los tiempos, de todos los hombres. Ese grito abre un espacio ilimitado, invita al encuentro, es el grito del Hombre-Dios que se hizo radicalmente pobre para estar al alcance de todos, y así abrir un diálogo que no excluye a nadie, partiendo de lo más humano: la experiencia del límite y del dolor.

Las respuestas que se presentan en este libro han sido seleccionadas de diferentes conversaciones con Chiara Lubich sobre el noviazgo, el matrimonio, la pareja, las relaciones en la familia y entre familias, los ancianos, los hijos, la superación de dificultades, el amor, etc.
“Es preciso ofrecer a la familia una ayuda que venga de lo alto, una espiritualidad comunitaria que lleve a cada componente de la misma a acudir a Dios como fuente del amor y a descubrir en el hermano —o sea también en el marido, en la mujer, en los hijos, en cada prójimo— el camino para ir a Dios”.

¿Puede la divina voluntad hacernos felices o, al menos, dar cuenta de una futura y perenne felicidad? ¿Pueden sus inescrutables designios otorgarle un sentido a la existencia? Chiara Lubich afirma que sí. Ella estaba convencida de que sí. Lo prueba su propia y sufrida experiencia personal en muchas y diferentes ocasiones. Habla de lo que tuvo que vivir, de lo que comprendió en las lecciones místicas de su iluminación, del dolor profundo y del “abandono” que le tocó experimentar yendo tras los pasos de su divino Maestro.