Apócrifos cristianos


Dentro de la literatura apócrifa cristiana que se nos ha conservado en lengua siríaca, la Enseñanza del Apóstol Addai, que representamos bajo el nombre de Leyenda del rey Abgar y Jesús, ocupa un lugar destacado, por varios motivos.
En primer lugar, porque, mientras que la mayoría de los escritos apócrifos en siríaco son traducciones de textos originales griegos, éste es un documento escrito originalmente en siríaco.

El relato que conocemos bajo el título La cueva de los tesoros es un valioso testimonio de la popularidad y difusión de muchas de estas tradiciones tanto en Oriente como en Occidente.

Presentamos en este cuarto volumen la traducción de la versión griega de estas dos obras que tienen como finalidad mostrarnos el final del apóstol Mateo. Por la literatura canónica no sabemos mucho acerca de los detalles de su muerte, aunque con bastante seguridad podemos afirmar que murió mártir. La iconografía también nos presenta su martirio.
En estas obras podemos admirar no sólo la fe de sus autores en el poder de Jesucristo manifestado, en esta ocasión, a través de los apóstoles Andrés y Mateo, sino también el arte de la antigua novelística cristiana.

¿Cuándo y dónde nació la virgen María? ¿Quiénes fueron sus padres? ¿Cómo transcurrió su niñez? ¿Qué hacía cuando era joven adolescente? ¿Fue realmente virgen? ¿Quién era José, y cómo conoció a María? Éstas son entre otras muchas, algunas de las preguntas que los primeros cristianos se hacían sobre la Madre de Jesús.

¿Cuándo y dónde murió la Virgen María? ¿Quién la asistió en sus últimos momentos? ¿Cuáles fueron sus recomendaciones antes de morir? ¿Qué sucedió después con su santo cuerpo? A estas preguntas dan diversas respuestas los Apócrifos de la Dormición; pero, en realidad, estos escritos se han de comprender como un testimonio de la fe de la Iglesia de que María participó de forma enteramente singular en la victoria de su Hijo sobre la muerte.