Biblioteca de Patrística


Escrita entre el 591-592 como respuesta al obispo de Rávena, se inserta en la misma línea que la \"Oratio secunda ad fugam \" de Gregorio de Nacianzo o el De sacerdotio de Juan Crisóstomo, que ante la responsabilidad pastoral optaron por la huida.
Desde su composición ha servido como libro de formación pastoral para sacerdotes. Así lo aconsejaron los concilios de Reims, Magnuncia, Tours, y Chalon-sur-Saone (813).

Orígenes es el teólogo más agudo y profundo de los primeros siglos de la Iglesia, y así se presenta en estas homilías, rescatadas para la posteridad por la traducción al latín de san Jerónimo.

Las obras contenidas en este volumen ocupan un puesto de particular relieve entre los escritos de san Ambrosio. Su importancia radica en su significado histórico, litúrgico y dogmático.

Esta obra fue tan decisiva para la definición del Concilio de Constantinopla (381), que seguimos, hoy, proclamando como profesión de nuestra fe: \"Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida..., que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria\".

A mediados del siglo V, desde un rincón de Grecia, el obispo de Fótice se revela como un gran maestro de espiritualidad cuya influencia ha perdurado, a través de los siglos, en los grandes autores espirituales bizantinos y rusos -como en los famosos Relatos del peregrino ruso-, y en santos occidentales como Ignacio de Loyola y Teresa de Jesús.
Su obra principal, Cien capítulos sobre la perfección espiritual, es un auténtico manual de vida espiritual que sigue teniendo un gran valor para la historia de la espiritualidad cristiana.
Este volumen contiene las obras:

Si algún libro del Antiguo Testamento despertó más interés entre los intérpretes de la antigüedad cristiana, ese fue el libro del Génesis. Orígenes, como buen predicador y mejor maestro, va recorriendo las páginas genesíacas iluminando sus enigmas y procurando siempre el provecho espiritual de sus oyentes.

El Tratado sobre la virginidad no se comprende si no se tiene presente el fervor de la familia en que ha nacido su Autor. Gregorio lo escribe a comienzos del año 371, a petición de Basilio, como apoyo teológico a la vida de Annesi, al movimiento ascético que Macrina y Basilio han catalizado.

La expresión \"Padres Apostólicos\" se ha convertido en una designación útil, aunque poco rigurosa, por lo que no hay un acuerdo unánime a propósito de los escritos que se deben englobar bajo ese título.
Se trata de obras heterogéneas por su interés teológico, género literario, autoridad, datación y origen, que miran a las necesidades y circunstancias que viven las comunidades cristianas entre la segunda mitad del siglo I y mediados del siglo II.

\"Sobrevalorar a Orígenes y su importancia en la historia del pensamiento cristiano es casi imposible\", declara H. U. von Balthasar, mientras san Jerónimo afirma que \"Orígenes, habiendo superado a todos en el resto de los libros, en el Cantar de los cantares se superó a sí mismo\". Así, un teólogo antiguo y otro moderno dan testimonio tanto de la grandeza como de la perenne relevancia de la obra del Maestro de Alejandría.