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Tertuliano, nacido hacia 155 en Cartago, es el intelectual que, convertido a la fe cristiana, emplea luego todos sus recursos mentales en servirla: la defiende frente a los paganos, los judíos y los herejes gnósticos, la expone pastoralmente a los fieles de la Iglesia, la profundiza y desarrolla en sus temas fundamentales.

San Gregorio fue obispo de Ilíberis -la actual Granada- durante la segunda mitad del siglo IV. Los Tratados sobre los libros de las santas Escrituras se publicaron por vez primera en 1900 y llevaban como título Tractatus Origenis.

Este volumen presenta los últimos libros de los Stromata de Clemente de Alejandría (h. 150-215), una de las obras más originales y profundas de los primeros siglos de la literatura cristiana. Siguiendo la mejor transmisión editorial, se incluye también estas páginas el llamado libro octavo, aunque este escrito presente contenidos y metodología distintos al resto de los libros que componen la obra magna del escritor Alejandrino.

Los dos libros de los Stromata de Clemente de Alejandría (h. 150-215) que comprenden este volumen ofrecen nuevos argumentos de algunos temas ya estudiados en los libros precedentes del maestro Alejandrino. No obstante, también aparecen nuevas cuestiones: el cristiano debe sentirse libre de cualquier atadura mundana; igual que los mártires paganos, el cristiano que da testimonio con su muerte puede merecer toda clase de alabanza, al tolerar el sufrimiento, la pobreza y toda contradicción.

El objetivo primario del maestro Alejandrino consiste en la explicación de los principios más importantes del cristianismo.
Clemente se sirve de la cultura griega para demostrar que la verdad que desean alcanzar los filósofos paganos no está muy distante de la que han alcanzado los cristianos mediante la virtud de la fe. Con otras palabras: la fe constituye un sólido conocimiento, tan verdadero como el de las argumentaciones de los filósofos.

Los Stromata constituyen una de las obras más originales y profundas de toda la literatura cristiana de los tres primeros siglos. Su celebridad ha sido puesta de manifiesto por las más amplias y cualificadas investigaciones modernas sobre los primeros escritos de la Iglesia.

El tratado De virginibus es un elogio de la virginidad cristiana complementado con varios ejemplos tomados de figuras relevantes de la tradición cristiana.
El De viduis presenta una clara equiparación entre las vírgenes y la viudas a la hora de vivenciar la práctica de la virginidad, poniendo especial énfasis en la ejemplaridad de algunas viudas del Antiguo Testamento.

Novaciano es el primer teólogo de la comunidad cristiana de Roma que escribe en latín. Del amplio, aunque incompleto, elenco de sus obras mencionado por Jerónimo (De viris illustribus 79) sólo se han conservado dos, y de ellas la más importante es el tratado De trinitate cuyo texto ofrecemos en edición crítica, acompañado de traducción castellana y de amplio comentario.

Los tratados en estilo sencillo son homilías de carácter exegético, fruto de su predicación a la comunidad, mientras que el libro sobre la fe, que san Jerónimo califica de elegante, tiene un carácter doctrinal. Se trata éste de un escrito breve en extensión, pero rico en contenido teológico, que nace como reacción a lo sucedido en Rímini (año 359), donde el emperador Constancio impuso una fórmula de fe filoarriana; Gregorio refuta todos los sofismas acumulados por lo arrianos contra el homoousion y hace una defensa vigorosa de la fe de Nicea.