La verdad oculta y Habemus Papam
La verdad oculta
Alemania-Canadá; 2010; Dir.: Larysa Kondracki; Ints.: Rachel Weisz, Monica Bellucci y Vanessa Redgrave. A.M. 16
La verdad oculta es un muy buen thriller político que trata temas de máxima actualidad como son el tráfico de personas y la explotación sexual. La historia se vuelve más atractiva porque está basada en un hecho real que podría haber merecido mayor repercusión en los medios. En las actuaciones, se destaca el excelente papel de Rachel Weisz, en la piel de Kathryn Bolkovac, una ex policía de Nebraska que trabajó en Bosnia en 1999, en el Destacamento Policial Internacional (DPI). En coordinación con las Naciones Unidas, dicho organismo intentó mantener la paz luego de la guerra civil que se produjo en esa región. Estando allí, Bolkovac acdescubre una red de tráfico sexual, amparada por los cascos azules y en complicidad con las mafias de Europa del este. La historia está basada en el libro The Whistleblower, de Kathryn Bolkovac, donde la autora relata sus propias experiencias.
Se trata de una pieza digna, que se destaca por la valiente denuncia y la actuación de la protagonista. Son sólo dos motivos, pero suficientes para que la película merezca ser vista.
Francisco Laurino (Buenos Aires)
Habemus Papam: El psicoanalista del Papa
Francia e Italia; 2011; Dir.: Nanni Moretti; Ints.: Michel Piccoli, Nanni Moretti, Jerzy Stuhr, Renato Scarpa. A.T.P.
Muy interesante el nuevo film del italiano Nanni Moretti, una suerte de metáfora surrealista que parte de la crisis que inquieta al imaginario cardenal Melville instantes después de aceptar el haber sido elegido como sucesor de Juan Pablo II y segundos antes del anuncio oficial. Abrumado ante la responsabilidad que el cargo supone, el prelado penetra en una profunda angustia. Trata de huir de esa situación e incluso del Vaticano, donde técnicamente aún no ha terminado el cónclave. No logra ayudarlo el mejor psicoanalista del mundo –que se define no creyente en la fe católica–, interpretado por el propio Nanni Moretti. Tampoco su esposa, también psicoanalista, a la que Melville recurre en forma reservada.
Más allá del tema insólito y de los toques de humor, Moretti logra poner de relieve un aspecto profundo de todo ser humano: el desconcierto ante un mundo nada fácil de comprender ("¿Cree que debo dejar a mi marido?", le consulta imprevistamente una mujer a la que conoció minutos antes por medio del psicoanalista, separada y con un novio nuevo que oculta a sus hijos) y, por lo tanto, donde no es tarea sencilla asumir la "conducción" de otros. Este complejo tejido social es lo que abruma al Papa electo y lo que lo lleva a reflexionar sobre la humildad y la esencia de nuestra vida, religiosa o no. En este punto aparece una intuición que nos recuerda qué tan distinta es la Verdad que hemos recibido a través de la revelación, de sus depositarios. Pablo de Tarso lo graficaba con la imagen de un "tesoro" guardado en "vasijas de barro"
Alberto Barlocci (Buenos Aires)





Enviar un comentario nuevo