“Necesitamos contemplar las ciudades”
“Dios vive en la ciudad” fue el tema convocante del I Congreso Regional de Pastoral Urbana que se realizó en agosto en la Universidad Católica de Buenos Aires y reunió a más de 400 personas. De esto nos habla Graciela Giordanella (46), vicedirectora de un Jardín de Infantes en Rafael Calzada, delegada diocesana de Lomas de Zamora para la Pastoral Urbana.
¿Cómo tomaste contacto con Pastoral Urbana?
En 1996 tuve una fuerte experiencia de comunión en la que las relaciones entre las personas y la búsqueda del encuentro con Jesucristo se centró más en lo vivencial que en lo intelectual. Salí al barrio para encontrarme con los vecinos en Navidad, Semana Santa, San Cayetano, Fiestas Patronales. El servicio de animación comunitaria Movimiento por un Mundo Mejor nos acompañó. En 2007 me invitaron al I Encuentro de Pastoral Urbana, un espacio donde reflexionar sobre las nuevas realidades de los lugares donde vivimos, y repetí la experiencia en 2008 y 2010.
¿Cómo te involucraste con el Congreso 2011?
Me pidieron que aceptara ser la delegada de mi diócesis y sentí que esta experiencia buscaba “agentes multiplicadores”. Pero también descubrí el compromiso con algo nuevo: el Congreso podía ayudarnos a tener otra mirada, a recuperar la esperanza, con el acento en el proceso de ir acompañando a otros.
¿Cuál fue la dinámica?
Pudimos escuchar las ponencias de muchas personalidades como Seibold, Söding, Azcuy, Bergoglio, Galli, Mancera, Salvia, Scheinig, y se fueron dando en un clima fraterno, cercano. Cada mañana, además, compartimos fuertes momentos de oración para ponernos en sintonía con los temas que se iban a desarrollar. Me gustó mucho escuchar al padre Mancera, colombiano, quien profundizó en la íntima relación entre evangelización y cultura, que da sentido a la vida del hombre de hoy.
¿Qué momentos te impactaron especialmente?
Un momento esperado fue la experiencia grupal de contemplación de la ciudad. Organizados en 35 grupos, salimos a recorrer diferentes espacios de Buenos Aires. ¡Fue muy rico! Miles de preguntas aparecieron, por ejemplo, al observar lugares que nos son familiares pero que cobraron otro significado. Y la mañana posterior compartimos los aportes de cada grupo. El Congreso nos propuso jornadas intensas que casi no daban respiro pero que nos sorprendían. Estoy segura de que ya no sirve ofrecer un solo modo pastoral. La realidad desborda cualquier modo único de evangelización.
¿Se parecen el Gran Buenos Aires y la Capital?
Hay diferencias entre una megaciudad como Buenos Aires y nuestras Lomas, Monte Grande, Banfield, Temperley, Guillón, Mármol, Calzada… pero lo cierto es que hace mucho que ya no son lo que fueron en sus orígenes: pueblos donde todos se conocían y la parroquia era un centro de reunión. Hoy vivimos en ciudades y necesitamos descubrir la presencia de Dios en ellas. Necesitamos contemplarlas; dialogar y discernir cuánto tienen de Dios, ser creativos a la hora de proponer acciones para hacer explícita la Buena Noticia.





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