Erupción del Puyehue

Un puente de solidaridad


En junio pasado, en el contexto del Día del Aborigen, propuse en el Jardín de mi hija  Sofía la visita de Verónica Azpiroz Cleñan, mi amiga mapuche presidente de la Asociación Epu Bafkeh, y su hijo Kajfüñam. Los nenes del Jardín se caracterizan por ser muy inquietos, pero en ese momento de encuentro parecían estatuas. Vero les enseñó cómo se saluda en su comunidad, les mostró instrumentos musicales y se vistieron con trajes típicos; y les explicó el sentido de cada detalle. Hicieron la danza del avestruz y cantamos como regalo unos a otros. El Jardín se comprometió a juntar lanas para que los nenes mapuches pudieran aprender el arte del telar y así quedé como “puente” entre ambos.

Al poco tiempo se produjo la erupción del volcán Puyehue en Chile y toda la comunidad patagónica de las zonas rurales se vio gravemente afectada. Verónica estaba muy preocupada, y le pedí que me detallara las necesidades urgentes, que luego hice circular, en el marco también de la campaña “Un volcán de solidaridad para el pueble mapuche”. Junto a otros miembros del movimiento Humanidad Nueva centralizamos las donaciones.

Entre las necesidades estaban los barbijos. Como en mi trabajo utilizo materiales descartables, consulté a mi proveedor, quien además de conseguírmelos, me pasó datos para hacer el envío rápido y gratis. Con el paso de los días siguieron llegando los ecos de las donaciones: en total, 580 kilos, que dividimos en 51 bultos. Había ropa, lana para tejidos, alimentos no perecederos, aguas y hasta dinero en efectivo con el que compramos barbijos y antiparras.

Próximo paso: recoger las cosas y embalarlas. En ese momento apareció la colaboración de “los tres mosqueteros” (sin caballos pero con autos): dos amigos y mi esposo, cargando los bultos dispersos un frío domingo de julio. Último esfuerzo: coordinar con mi hermano y su camioneta el viaje hasta el Mercado Central, específicamente en el portón 47, desde donde saldría la mercadería.

El envío llegó en perfectas condiciones, y la distribución fue realizada por las autoridades de los representantes de la Confederación Mapuche Neuquina, en colaboración con personal de Parques Nacionales. Lo reunido se distribuyó en las 14 comunidades de Junín de los Andes, San Martín de los Andes y Villa La Angostura, conformadas por entre 20 y hasta 200 familias. Poco tiempo después llegó el agradecimiento de mi amiga Verónica. Y yo entendí lo que es ser voluntarios de Dios

C. M. (Banfield)

Agradecimientos: Humanidad Nueva, Ciudad Nueva Editorial, Ricardo Salvo, Pablo Míguez, Elsa Acuña, Mirta Giménez, Susana Sorhondo, Daniel Plachetko, Eduardo Selaya y Martín Fiuza.

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