Televisión

Un médico poco convencional


House es una serie de televisión estadounidense, que va por la octava temporada. Ha recibido dos premios Globos de Oro y tres Emmy. Durante 2008, congregó a más de 82 millones de televidentes, a lo largo de 66 países.

Se trata de un programa médico-detectivesco, parecido a una novela policial, donde la enfermedad es el crimen y los galenos ofician de detectives que deben dilucidar el misterio a través de las pistas (los síntomas), para hallar al culpable (el causante de la enfermedad).

La intención original de la serie fue la de mostrar un equipo de médicos que trabajan en conjunto, tratando de diagnosticar casos imposibles. Los creadores se inspiraron en una columna médica del diario The New York Times, titulada “Diagnosis”, y en los escritos de Berton Roueché en la revista The New Yorker acerca de intrigantes casos médicos.

La experiencia de David Shore, creador de House, cuando fue paciente de un hospital escuela también fue decisiva: “Apenas dejé la habitación sabía que los médicos estarían burlándose de mí por mi ignoracia... pensé que sería interesante ver un personaje que lo hiciese antes que los pacientes abandonasen la habitación”.

Otro lineamiento central fue que el personaje que encarnara al médico central debía tener una discapacidad. Inicialmente se barajó la posibilidad de un médico en silla de ruedas pero se optó por alguien con una herida que usara bastón.

Estos condimentos son esenciales para entender la génesis del Dr. Gregory House, un médico brillante, con dos especialidades, que dirige el Departamento de Diagnóstico Médico del Hospital Universitario de Nueva Jersey. Su personalidad ultra racional, huraña y egocéntrica son el carácter distintivo que lo llevan a pelearse con su jefa y con los médicos que dirige. Los casos que debe resolver siempre son difíciles. Evita el trato directo con los pacientes porque considera que “todo el mundo miente”, y esto complica encontrar el diagnóstico certero que ayude a resolver el caso. Por eso, en cada capítulo se atraviesa un proceso lógico donde se evalúan y descartan diversas hipótesis.

La falta de apego de House a los protocolos y su escaso respeto por las normas van acompañados de un marcado sarcasmo e ironía.

Hay cierto paralelismo entre House y Sherlock Holmes: ambos son ultra lógicos, prepotentes, aficionados a la música, adictos (Holmes a la cocaína y House a la vicodina) y ambos viven en el número 221B. Shore declaró que el nombre de House es un homenaje (sutil) a Holmes.

En cada capítulo el apego a la lógica se marca evidenciando la tensión verdad-mentira y la desconfianza acerca de las narraciones de los pacientes. Sin embargo, House se consagra por completo a cada caso.

El dolor que siente en su pierna es un tema recurrente. En tal sentido, la interpretación del británico Hugh Laurie es maravillosa.

Cada temporada viene con detalles muy cuidados. En la primera se muestra la aversión de House hacia el nuevo rumbo del consejo directivo del hospital que busca manejarlo como un negocio. Esto se enfatiza con la canción que cierra el primer y último capítulo de aquella temporada: “You can't always get what you want” de los Rolling Stones.

Al final de la tercera temporada su equipo de médicos se renueva por completo, dando lugar, en la cuarta, a una selección despiadada donde de 40 aspirantes, House elige a siete, para quedarse con tres. Durante esa temporada reinó el clima de incertidumbre en torno a quiénes serían los elegidos.

En la sexta temporada House se internó en un hospital psiquiátrico dispuesto a dejar su adicción por el Vicodin. Y en la séptima, el protagonista mantiene una relación con la Dra. Lisa Cuddy, su jefa directa. Allí el problema se plantea cuando House retoma sus adicciones y su egolatría, hecho que los lleva a romper la relación.

El culto al trabajo individual y el desapego a las reglas hacen de House un personaje muy conocido en estas latitudes. La estructura narrativa simple de la serie, antes que el melodramatismo, prende en los televidentes. Desdramatiza todo, esencialmente la muerte, porque siempre trabaja al borde de ésta sobre sus pacientes. Las historias son unitarias, siempre estamos al comienzo de algo que culminará dentro del capítulo.

Muchos consideran a House una serie filosófica sobre la condición humana y destacan el carácter pedagógico del propio personaje.

Sobre el ácido humor irónico el guionista declaró que no quiere que House sea feliz: crisis de intimidad y relaciones poco duraderas son expuestas en cada episodio.

Tampoco hay lugar para el amor romántico ni la vida en pareja, hecho que se hace evidente en el principio de inferencia crucial de House: no hay adolescentes sinceros ni matrimonios fieles.

El protagonista sigue adelante con su gran autoestima y buscando ser mejor persona, aún en medio de su complejo panorama. House transmite confianza y seguridad y da herramientas para vivir en un mundo contradictorio. Cada capítulo hace gala de un guión impecable y contribuye a demostrar que se puede hacer una televisión inteligente, amén de compartir el proceder del protagonista. Seguir la serie nos invita a ejercer la suspicacia y lejos de estar en un cuento de hadas, nos muestra un personaje atípico, discapacitado en su andar, pero no en su obrar. Una verdadera joya en medio de la carencia actual de series televisivas.

Agéndeselo para vibrar en cada capítulo, y verá cómo House logra (gradual y lentamente) ser un médico de consulta obligada. Poco amable por su estilo, pero que siempre le dirá lo que piensa.

Conicido con el análisis pero no con su conclusión.
Al principio miraba la serie porque todo lo que tiene que ver con investigación me gusta, pero luego la calidad de las intrigas investigativas cayó y se volvió trivial, como el caso en que después de muchas vueltas descubren que se trataba de varicela en un adulto... nuestros médicos del hosptial de clínicas lo hubieran descubierto antes y con menos recursos y mal genio...

Pero discrepo profundamente con la recomendación del artículo, los "valores" que House muestra (muy bien tipificado en el artículo), no tienen nada que ver con los que propone el Carisma de la Unidad para este ámbito, dónde el contacto personal paciente-médico es fundamental; justamente para nosotros los enfermos son Jesús, no son "casos".

Que logre resolver los casos a pesar de sus disvalores es simplemente eficientismo, ¿para Ciudad Nueva el fin justifica los medios?

Creo que se trata de un caso donde la fascinación de la tecnología, en este caso de la técnica del relato, esconde un conjunto de actitudes anti-sociales:
-huraño,
-egocéntrico (egoísta)
-evita el trato directo con los pacientes
-"todo el mundo miente" (¿eso es ver a Jesús en el otro?)
-no hay adolescentes sinceros, ni matrimonios fieles.
son todos calificativos explícitos en el artículo de marras dónde concluye que "la serie nos invita a ejercer la suspicacia..." Según aprendí hace muchos años el ejercicio sistemático de la suspicacia se identifica con el modelo que San Pablo llamaba "hombre viejo" y que Chiara nos propone abandonar para vivir según el Evangelio.
De ningún modo es un ejemplo para vivir la cultura de la unidad en el trabajo ni en la enfermedad.

Cordialmente

Julio Ruiz

EXCELENTE EL COMENTARIO!!
ES LA UNICA SERIE TELEVISIVA QUE MIRO Y SIGO. Y AHORA LEYENDO VUESTRO COMENTARIO COMPRENDO MEJOR PORQUÉ ME ATRAPA.

...me hace reflexionar cómo, el Dr.House, médico de enfermedades físicas, padece una enfermedad física crónica y dolorosa y mas allá de su egocentrismo ,tozudez y profesionalismo.
AUN ENFERMO Y CONSCIENTE DE SU ESTADO( ADICTIVO) TRABAJA,DIAGNOSTICA,CURA.
EN ESTO UN MAESTRO Y HASTA UN EJEMPLO!!

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