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Con amor, con un amor grande |
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En esta respuesta que Chiara le envía a una joven que le había escrito sobre las dificultades de su pequeña comunidad de amigas, cuando está por desatarse la Segunda Guerra Mundial, la aconseja con palabras de cariño y de ardor apostólico. Con un lenguaje que acaso responde al ambiente católico de esos años y a la urgencia juvenil frente a la compleja situación política en la que se vivía, Chiara rescata siempre el amor al prójimo y la confianza en la providencia del Padre. Releer estas líneas hoy, tal como sucede con el comentario de la Palabra de Vida y con algunos testimonios, renueva las ganas de vivir con un sentido trascendente las circunstancias de la existencia. |
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Trento, 11 de agosto de 1939
Querida Giuditta,
Mucho me duele que haya sucedido lo que me escribes. Pero luego pensé que, si rezamos, el Señor nunca nos abandona. En efecto, has visto que tus compañeras se han reunido.
Comprendo tu sufrimiento, pequeña mía, que es precioso si se lo ofreces al Señor. Sólo Él es el dueño de todo y lo puede todo. A la mañana, a la noche, cuando le rezas, dile que no puedes hacer nada por tus compañeras, que se las confías a su corazón, pídele que las ayude a ser buenas, que cuando tú les lees algo, él les abra el corazón a tu palabra.
Pídele que las mantenga unidas, que borre de sus almas las pequeñas envidias, que de nada sirven y que arruinan tantas obras buenas que podrían realizar juntas.
Y luego, cuando estás con ellas, háblales con amor, con un amor grande. Compréndelas si se equivocan. Diles la palabra que las acerca.
Debes ser amiga de todas. La misma con todas.
Yo estaré siempre cerca de ti en la oración.
Hazlo todo por Jesús. Piensa que ha muerto por
nosotros.
No le digas a tus compañeras que me has escrito.
Cuando tengas que reprocharles algo, cuando algo no vaya bien, dímelo a mí. Haces bien en decirme todo en la verdad. No me escondas nada. Yo te ayudaré como pueda.
Adelante, con coraje. Cada día es un acercarse a la meta.
Cada día un sacrificio más para la salvación de las almas a ti confiadas, al menos en estos momentos.
Te mando un beso afectuoso, tuya en el Señor,
Chiara |
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| Movimiento |
| Chiara Lubich - Del cofre del carisma |
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